Entre fronteras

Updated: Oct 11, 2021

Mujeres indígenas en la frontera entre Panamá y Costa Rica enfrentan los desafíos del desarrollo de infraestructura sin olvidar sus tradiciones


Leidy Morales es una mujer indígena de origen Ngöbe que ha vivido entre Costa Rica y Panamá desde que tenía seis años. Para ella, cruzar la frontera es cosa de todos los días. En sus años de niñez, para ir a la escuela cruzaba desde el poblado de Sixaola en Costa Rica hasta Guabito en Panamá. Años después, siguió cruzando la frontera para seguir con sus estudios, ir de compras o visitar a su familia que vive al otro lado del punto fronterizo.


De niña viajaba en un viejo autobús que atravesaba el antiguo puente ferrocarrilero que unió a estos dos pueblos por más de 100 años. “Cada vez que cruzaba moría de miedo, pues pensaba que la vieja estructura metálica caería al río. Yo me quedaba callada porque ya todos estábamos acostumbrados”, cuenta desde la margen panameña del río Sixaola.



El viejo puente ferrocarrilero quedó en desuso y se dio lugar a una estructura tipo bailey que sirvió de paso vehicular y peatonal en un solo carril. Este fue el paso fronterizo entre Costa Rica y Panamá hasta el 4 de marzo de 2021, cuando se inauguró el nuevo puente binacional sobre el Río Sixaola. La obra fue construida por los gobiernos de ambos países con el apoyo solidario del Gobierno de México: “Una obra para la hermandad de los pueblos” como la llaman las autoridades de estos países.